FALLO YPF: EL DÍA QUE LA SOBERANÍA DEJÓ DE SER UN PECADO CAPITAL (Y A MILEI SE LE ATRAGANTÓ EL DISCURSO)
Por la Redacción de D-Energía
En un giro del destino que seguramente provocó más de un ataque de ansiedad en los pasillos de la Casa Rosada y un silencio sepulcral en el búnker de los “libertarios de manual”, la Cámara de Apelaciones de Nueva York acaba de propinarle un baño de realidad jurídica al relato oficial. Resulta que, después de meses de escuchar que la expropiación de YPF fue el “crimen del siglo” y la prueba definitiva de nuestra supuesta decadencia moral, la justicia del “Imperio” —esa que tanto admiran cuando conviene— dictaminó que, después de todo, Argentina es un país soberano.
Chau a los 16.000 millones: El alivio que el Gobierno no sabe cómo explicar
La jueza Loretta Preska, que para el oficialismo era casi una heroína de la libertad de mercado, ha sido corregida por sus superiores. El Segundo Circuito de Nueva York decidió que la toma de control de la petrolera en 2012 no fue un berrinche contractual de oficina, sino un acto soberano. Sí, esa palabra que le da alergia a quienes preferirían ver la bandera de las barras y estrellas flameando en el Patio de las Palmeras.
Para desgracia de los fondos buitre Burford Capital y Eton Park, que ya se estaban probando el traje de nuevos dueños de nuestras reservas, el tribunal entendió que el derecho argentino rige las expropiaciones. Traducción para los que no hablan “anarcocapitalista”: el Estado no es una empresa privada y tiene facultades que los manuales de la Escuela de Austria parecen haber omitido.
¿Y ahora qué hacemos con el relato?
Este fallo deja a la administración de Javier Milei en una posición, digamos, incómoda. Mientras el Presidente se desvive por convencer al mundo de que Argentina es un hotel que se alquila al mejor postor y que cualquier intervención estatal es un acto de “colectivismo empobrecedor”, la justicia de la capital del capitalismo le acaba de validar al país una de sus decisiones más polémicas de la última década.
¿Cómo harán ahora para explicar que el “desastre” de Kicillof resultó tener un encuadre legal que la propia justicia neoyorquina reconoce? Seguramente optarán por el camino de siempre: ignorar el dato, tuitear algo sobre los “zurdos” y seguir adelante como si los 16.100 millones de dólares que nos ahorramos —equivalentes a medio presupuesto nacional— hubieran caído del cielo por obra y gracia de las “Fuerzas del Cielo” y no por una defensa jurídica basada en el interés nacional.
Soberanía: 1 – Dogmatismo: 0
El fallo del 27 de marzo es un recordatorio molesto para el actual gobierno: el Estado existe, la soberanía pesa y los contratos comerciales no están por encima de la constitución de una nación. Mientras en Buenos Aires se apuran para liquidar activos estratégicos y desmantelar lo que queda de la industria nacional bajo el lema del “libre mercado total”, en Nueva York les recordaron que hasta el capitalismo tiene reglas que respetan la autonomía de los países.
Hoy, en las redacciones que todavía no compramos el manual de estilo de la calle Balcarce, celebramos que el bolsillo de los argentinos no tenga que financiar la fiesta de los fondos especulativos. Aunque al Gobierno le cueste admitirlo, hoy la Argentina ganó. Y lo hizo usando esa herramienta que tanto intentan destruir: la soberanía nacional.
El dato: El fallo anula la indemnización millonaria bajo el argumento de que la expropiación fue una decisión política de un Estado y no un mero incumplimiento de estatutos corporativos. Un golpe de realidad que no estaba en el Excel de Caputo.