Basado en una exposición de Juan José Carbajales
Por la Redacción de dEnergia.com.ar
Mientras en los pasillos de la Casa Rosada se festejan “viajes de placer” disfrazados de misiones oficiales, en el subsuelo de la patria se está gestando una tragedia silenciosa: el desguace total de la política energética nacional.
Juan José Carbajales, exsecretario de Hidrocarburos y una de las mentes más lúcidas (y por ende, más temidas por el oficialismo) del sector; volvió a poner los puntos sobre las íes. El diagnóstico es lapidario: el gobierno de Javier Milei no solo está rifando los recursos, sino que está cegando a la Argentina ante un mundo que se mueve a una velocidad que la miopía libertaria no alcanza a divisar.
El RIGI: ¿Inversión o Saqueo Institucionalizado?
El eje del conflicto, y donde Carbajales golpea con mayor precisión, es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Para dEnergia, no hay eufemismos que valgan: es una capitulación. Bajo la promesa de una “lluvia de inversiones” que nunca llega para el bolsillo del laburante, el gobierno ha diseñado un traje a medida para las corporaciones extractivas, permitiéndoles llevarse el recurso sin dejar un gramo de valor agregado en suelo argentino.
Carbajales lo advierte con claridad meridiana: estamos ante un modelo que desprecia la planificación estatal. Mientras el mundo desarrollado protege sus industrias y asegura su abastecimiento, aquí se propone el “viva la pepa” exportador. La pregunta que flota en el aire y que el gobierno de Milei evita responder es: ¿Qué pasará con la industria nacional cuando los precios internos se equiparen a los internacionales sin ningún tipo de amortiguador? La respuesta es el cementerio de pymes que ya empezamos a ver.
La Trampa del “Mapa Energético”: Entre el GNL y la Improvisación
Uno de los puntos más calientes del análisis de Carbajales en su reciente intervención radica en la gestión del Gas Natural Licuado (GNL) y la infraestructura de Vaca Muerta. El gobierno de Milei se llena la boca hablando de la “revolución exportadora”, pero la realidad es que estamos caminando por la cornisa del desabastecimiento o, en su defecto, de la importación a precios de usura.
Carbajales señaló una incógnita que debería quitarle el sueño a cualquier secretario de Energía digno de ese nombre: el cambio en la operatoria del mapa energético. Argentina está importando alrededor de 25 buques de GNL, una cifra menor a la de la década pasada gracias a Vaca Muerta, pero la “incertidumbre” que genera la política exterior de Milei y su alineamiento carnal con potencias en conflicto pone en riesgo los plazos y los precios. Si el gobierno espera a que el precio baje para comprar, el invierno nos va a encontrar con las cañerías vacías y las tarifas por las nubes. Es el “costo de la libertad”: morir de frío para que el balance del Banco Central cierre.
Miopía Geopolítica: Un Mundo que no termina en Washington
La crítica de Carbajales escala a niveles estratégicos cuando analiza la política exterior de la gestión actual. En dEnergia lo hemos dicho mil veces: el mundo es mucho más que Estados Unidos e Israel. Carbajales, recién llegado de una gira por China y Japón, trajo una postal de lo que nos estamos perdiendo.
“La política exterior argentina hoy está mirando así de chiquitito”, sentenció el experto. Mientras el eje del desarrollo y la población se desplaza hacia Oriente, el gobierno de Milei decidió dar el portazo a los BRICS, un espacio donde Argentina tenía la oportunidad de negociar de igual a igual en términos energéticos. Salir de los BRICS no fue un acto de “dignidad liberal”, fue un acto de analfabetismo geopolítico que nos deja fuera de los mercados que realmente están demandando lo que Argentina tiene para ofrecer. Estamos perdiendo el tren de la historia por un capricho ideológico de manual de secundaria.
El “Tarifazo” como Única Herramienta
Para el ciudadano de a pie, la política de Milei se resume en una sola palabra: angustia. Los aumentos de tarifas no son una “corrección de precios relativos”, son una transferencia directa de ingresos desde la mesa de los argentinos hacia las cajas de las empresas energéticas, sin que estas se comprometan a invertir un solo peso en infraestructura que no sea para exportar.
El modelo que Carbajales cuestiona es aquel que ignora que la energía es un derecho humano y un insumo básico para el desarrollo. Al quitar el “colchón” o los mecanismos de compensación que permitían a la Argentina tener un precio diferencial por ser productor, Milei está obligando a los argentinos a pagar el gas y la luz como si viviéramos en un país que no tiene una gota de petróleo. Es el absurdo máximo: somos ricos en recursos, pero pobres en acceso.
Conclusión: El Fin de la Metáfora Energética
El gobierno de Milei ha decidido que la Argentina no necesita una política energética, sino una inmobiliaria de recursos naturales. Las advertencias de Juan José Carbajales no son “ruido político”, son datos técnicos de alguien que entiende que la energía es soberanía.
Desde https://www.google.com/search?q=dEnergia.com.ar seguiremos denunciando este plan sistemático de entrega. Porque cuando las luces se apaguen y las fábricas cierren por falta de gas a precio razonable, el “anarcocapitalismo” no va a tener a quién echarle la culpa más que a su propia incapacidad de entender que un país no se maneja con un Excel y tres consignas de Twitter. La energía de los argentinos es para los argentinos, y no para financiar el deslomarse de funcionarios en aviones oficiales mientras el pueblo se queda a oscuras.
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