El milagro de la soberanía

Por Redacción Denergia 6 de abril de 2026
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El milagro de la soberanía: Cuando el “derecho público” le dio una lección de patriotismo a la motosierra
Por la Redacción de dEnergia
Mientras el Ejecutivo nacional se desvive por explicarle al mundo que Argentina es un “desierto de leyes” listo para ser rematado al mejor postor, la Corte de Apelaciones de Nueva York acaba de propinarle un baño de realidad jurídica que, paradójicamente, salva las cuentas que el propio Javier Milei se encarga de asfixiar día tras día. El reciente fallo que revoca la sentencia de 16.100 millones de dólares en el caso YPF no es solo una victoria judicial; es la validación internacional de que, cuando Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof decidieron recuperar la petrolera de bandera, no estaban jugando al “estatismo trasnochado”, sino refundando la nación sobre bases legales que hoy, ante el asombro de los libertarios, resultan inexpugnables.
La pirámide que Milei no pudo vender
Resulta casi poético. En el último episodio del podcast Dinamo, Juan José Carbajales utilizó la famosa Pirámide de Kelsen para explicar lo que el gobierno de las Fuerzas del Cielo parece no digerir: la Constitución Nacional y las leyes de expropiación están por encima de cualquier estatuto societario redactado en las épocas doradas de la entrega menemista [17:31]. El fallo de la Corte de Nueva York es taxativo: una decisión soberana del Estado argentino, respaldada por el Congreso, tiene una jerarquía superior a los acuerdos entre privados [18:00].
Para un gobierno que desprecia la intervención estatal y sueña con convertir al país en una gran sociedad anónima sin bandera, este fallo es un recordatorio molesto. Los 18.000 millones de dólares (sumando intereses) que Argentina “se ahorra” —o mejor dicho, que nunca debió pagar por ejercer su soberanía— representan casi el 50% del presupuesto nacional [26:31]. Es decir, la gestión de CFK y Kicillof acaba de “financiarle” indirectamente a Milei el equivalente a varios años de su tan mentado déficit cero, ese que solo consigue cortando medicamentos a jubilados y presupuesto a universidades.
Vaca Muerta: El hijo “expropiado” que hoy alimenta el relato libertario
Es irónico ver al actual presidente ponerse el mameluco de YPF para sacarse fotos con directivos de empresas extranjeras [38:07], mientras sus acólitos siguen repitiendo que la expropiación de 2012 fue un error histórico. Carbajales lo dejó claro en su análisis: existe una “ligación umbilical” entre la decisión de recuperar el control de YPF y el milagro de Vaca Muerta [33:31].
Antes de 2012, bajo el mando de Repsol, la inversión en exploración era “la nada misma” [32:25]. Fue el Estado Nacional, con YPF a la cabeza, quien asumió el riesgo, hizo la curva de aprendizaje del no convencional y puso en valor el recurso que hoy Milei pretende “entregar” a través del RIGI. Sin la expropiación patriótica de Cristina y Axel, Vaca Muerta hoy sería un conjunto de pozos secos o, peor aún, una reserva extranjera sin beneficio para los argentinos. Hoy, YPF es una “National Oil Company” eficiente y profesional que el propio Milei no se atrevió a privatizar en la Ley Bases —aunque más por falta de votos que por convicción [39:10]—.
La orfandad de la victoria y el cinismo oficial
Es tragicómico observar la interna por la “paternidad” de este triunfo judicial. El oficialismo intenta colgarse la medalla, pero como bien se discutió en Dinamo, los argumentos que ganaron en Nueva York son los mismos que la Procuración del Tesoro viene sosteniendo desde 2015, basados en la interpretación del derecho público argentino que Kicillof defendió en el Congreso [10:20].
El cinismo de Milei alcanza niveles estratosféricos: celebra el trabajo de los abogados del Estado —formados en la Escuela de Abogados del Estado que su propio gobierno decidió cerrar— mientras destruye el sistema universitario que produce ese capital intelectual [28:18]. Festeja con el mameluco puesto, pero le quita el combustible a las instituciones que defendieron el patrimonio nacional frente a los “monstruos” financieros como Burford [28:32].
Conclusión: La soberanía no se negocia (aunque algunos quieran)
El fallo de Nueva York nos dice que Argentina tenía razón. Que recuperar YPF no fue un capricho, sino un acto de defensa propia ante una empresa (Repsol) que estaba vaciando el futuro energético del país [31:44]. Mientras el gobierno actual se arrodilla ante los mercados y propone un alineamiento incondicional que nos deja como meros espectadores de nuestra propia riqueza, la herencia de la expropiación sigue dándonos de comer.
Que este “final feliz” —como sugiere el título tentativo del libro de Nicolás Gadano— sirva para recordarle a la gestión de la motosierra que los países no se manejan como una hoja de Excel de un fondo buitre. La soberanía, esa palabra que tanto les molesta, es la que hoy les permite tener una petrolera que vale oro y un fallo judicial que les salva la ropa. A veces, la historia se encarga de poner a los patriotas en su lugar y a los liquidadores en la incómoda posición de tener que agradecer lo que tanto criticaron.
*** Para más análisis sobre la realidad energética y el impacto de las políticas soberanas, seguinos en dEnergia.com.ar.

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