Subsidios de un Gobierno sin aire y condicionado Lleve 2 Pague 3

Por Redacción Denergia 3 de enero de 2026
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Por si faltaban disparates, los subsidios “recalculados” no premian el ahorro ni castigan el derroche.

La lógica de precios se disocia del consumo real y sólo responde a la ingeniería de que el subsidio se achica cuando baja la demanda. En los hechos: la electricidad deja de funcionar como un servicio esencial amortiguado y pasa a comportarse como una nueva variable fiscal.

El Gobierno logra su habitual objetivo. En una economía recesiva parece haberle tomado el gustito a eso de “licuar subsidios” que sin aviso de agua va, resultan tarifazos de punta que llueven a los usuarios. Y es que todo ocurre sin que el servicio meteorológico económico del aparato para estatal residual menti-mediático evite “hacer olas“. El ajuste es tal, pero su visibilidad es… cual?

Cuando casi nadie se entera, casi parece que ni sucediera.

El costo de este des-ajuste, quedará por cuenta y cargo de los hogares donde se consuma apenas por encima del bloque subsidiado.

Acto seguido y boleta en mano, los usuarios deberán estudiar la jeroglífica tablatura que los conducirá a comprender el esquema ponzi en lo que se habrán transformado las boletas de luz frente al vendaval de quita de subsidios que prometen carcomer bolsillos veraniegos. Ahora si que ahorrar energía ya no garantiza pagar menos. Una promoción tan novedosa como desmotivante.

La paradoja es estructural: la factura sube cuando el consumo baja. Y ese diseño anticipa un sistema más opaco, menos previsible y socialmente más regresivo. Donde el ajuste ya empieza a asomarse como una suerte de desamparo de un casi ex Estado en retirada de todo lo que sea “social“.

Según un informe interno del Partido Justicialista, se proyectan subas interanuales de entre 56% y 61% para los meses templados, cuando el consumo residencial cae respecto del verano y el invierno .

La explicación técnica sería algo así: no importa cuánto se consuma, sino cuánto quede (todavía) subsidiado. El bloque de consumo subsidiado varía según la época del año. Por ejemplo, en verano e invierno, el esquema reconoce un bloque subsidiado de 300 kWh mensuales. En los meses templados (marzo, abril, septiembre, octubre y noviembre), ese bloque se reduce a 150 kWh mensuales.

Todo consumo que exceda ese límite se paga a precio pleno, es decir, al mismo valor que pagan los usuarios sin subsidios.

El tope de 300 kWh responde a un consumo promedio residencial en el AMBA para hogares sin alto equipamiento.

• Aire acondicionado: 180 KWh
• Heladera: 50 kWh
• Iluminación (LED): 35 kWh
• Lavarropas (3–4 usos semanales): 25 kWh
• TV + decodificador: 35 kWh
• Computadora / Wi-Fi / cargadores: 30 kWh
• Cocina eléctrica ocasional / microondas: 45 kWh
• Otros (ventilador, plancha, secador de pelo): 35 kWh

Con el nuevo esquema, entra completo en el bloque subsidiado en verano e invierno sin aire acondicionado.

Pero queda parcialmente fuera en los meses templados, cuando el tope baja a 150 kWh. Por eso serán muchos los hogares que sin derroche ni lujos, sientan un cálido aliento en la nuca. Es el del Estado Feroz que estará vociferándoles una nueva e impredecible incomodidad en forma de factura.

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