La guerra hace volar el Barril
Por la Redacción de dEnergía
Mientras el Presidente Milei alcanza una suerte de climax sensorial atesorando la lapicera que Trump le dejo capturar por interpósita persona; el resto de los mortales intentamos descifrar si el último aumento de la nafta en marzo fue del 1% o del 15% porque, a esta altura será solo una cuestión de cuántas cuotas vas a necesitar para llenar el tanque. Así de desolador es el panorama en un mundo que parece haber decidido entrar en temporada alta de inclemencias para la supervivencia del mas apto. Por si al 2026 le faltaba un poco más de “picante” y no precisamente del que se utiliza en la cocina mexicana, el valor del barril Brent ha perforando el techo de los 111 USD para este lunes 9 de marzo por lo que el tablero energético global se parece más a una partida de Jumanji que a un mercado racional.
En la Casa Rosada, sin embargo, parece que la orden es “mantener la calma y seguir posteando en X”. El problema es que el “tembladeral” —término que le queda chico a la escalada bélica en Medio Oriente que tiene a Irán, Israel y Estados Unidos jugando a los barquitos en el Estrecho de Ormuz— no se arregla con un meme de un león surfeando una ola de petróleo.
Vaca Muerta: El tesoro que no podemos tocar sin quemarnos
La paradoja argentina es digna de un guion de Woody Allen. Por un lado, nos dicen que somos “proveedores estratégicos”. Y es cierto: en enero de 2026, la Argentina rompió el récord histórico de producción con más de 4,2 millones de metros cúbicos de crudo. Gracias al shale de Vaca Muerta, exportamos unos 300.000 barriles diarios. Con su cotización a 110 USD, deberían estar lloviendo dólares. Pero nos gobierna el enemigo.
El entusiasmo oficial por el ingreso de divisas choca de frente con la realidad del mercado interno. El gobierno de Milei, fiel a su dogma de “precios de mercado o muerte”, se encuentra atrapado en su propio laberinto incluso ahora espiralado:
- Si libera los precios totalmente: La nafta súper, que hoy promedia los $1.746 en algunos puntos del país, podría saltar otro 15% o 20% en cuestión de días para equiparar la paridad de exportación (export parity).
- Si interviene (el horror): Rompería la promesa sagrada de no meterse en los precios, espantando a las (pocas) inversiones que tanto costó atraer con el RIGI.
Hasta ahora, la respuesta ha sido el clásico “vamos viendo”. El presidente de YPF, Horacio Marín, intentó llevar tranquilidad diciendo que “no habrá cimbronazos”, pero la realidad es que el atraso frente al precio internacional ya ronda el 15% solo en esta semana. En términos criollos: estamos sentados arriba de un pozo de oro, pero no tenemos ni para pagar el delivery, porque el precio del envío subió más que el del oro.
El “Plan A” de Milei: ¿Rezarle a las fuerzas del cielo?
La mirada escéptica es obligatoria. El gobierno libertario confía ciegamente en que el mercado se autorregulará. Pero el mundo del petróleo no es una feria de artesanos en Parque Centenario; es un cartel geopolítico donde las balas y los misiles pesan más que los balances.
La capacidad de respuesta del equipo económico parece limitarse a esperar que el shock sea “transitorio”. Mientras tanto, la industria nacional —que ya lleva 15 meses de contracción— recibe este golpe con la guardia baja. Si el gasoil sigue subiendo por el ascensor mientras la demanda cae por la escalera, el costo logístico va a terminar de dinamitar lo poco que queda del consumo interno.
Consecuencias: Inflación envasada en barriles
¿Qué nos espera a los argentinos de a pie? No hace falta ser un genio de la Escuela Austríaca para preverlo:
- Transporte por las nubes: Los aumentos parciales de impuestos de marzo ya empujaron los boletos de colectivo en el AMBA. Si el crudo no baja, prepárense para un abril de terror.
- El invierno viene con sorpresa: La suba del petróleo arrastra al Gas Natural Licuado (GNL). Aunque exportamos crudo, todavía necesitamos importar gas para los picos de invierno. Qatar ya advirtió que el barril podría llegar a 150 USD. Hagan la cuenta de cuánto va a costar calentar la pava en julio.
- Dólares que entran, pero no se ven: Las petroleras están de fiesta, sí. Pero ese superávit energético no parece estar derramando hacia las reservas netas del Banco Central con la velocidad necesaria para frenar la vulnerabilidad ante el próximo “cisne negro”.; ni tampoco generan más empleos con la excepción de las empresas de seguridad privada que ya tienen la zona de Vaca Muerta convertida en un verdadero Bunker. Mucho perímetro alabrado, mucha cámara, mucha camioneta y mucho personal privado portando armas.
Conclusión: La casta eran los jeques árabes?
Al final del día, el discurso de “la energía como motor económico” suena hermoso en las aperturas de sesiones del Congreso, pero se desvanece cuando hay que llenar el tanque para ir a laburar. El gobierno de Milei se enfrenta a su primera gran crisis externa de magnitud global y la única herramienta con la que parece contar son las andanzas urgidas del Ministro Toto Caputo malabareando bonos y fideicomisos para la timba financiera, en un momento donde la guerra podría generar una fuerza centrípeta a los capitales norteamericanos que precisarán afrontar el costo del caprichoso y envalentonado Trump. Se ve que el manual de economía de 1920 que rige al cruzado Milei nada dice sobre los drones iraníes bloqueando el ahora más estrecho que nunca, comercio mundial del crudo.
¿Logrará el “León” domar el precio del surtidor sin traicionar su credo? ¿O terminaremos todos andando en bici mientras los balances de YPF dibujan una repartija escandalosa entre directores y una pauta publicitaria que bien pudiera medirse en la escala de richter? Por ahora lo único seguro es que, en la Argentina de la Milei lo que sí avanza es el precio del combustible.