La geopolítica no se hace solo con fotos en foros internacionales ni con discursos encendidos; se hace, fundamentalmente, con barriles, dólares y contratos. La formalización del ingreso de la estadounidense Continental Resources a Vaca Muerta funciona como la traducción a lenguaje corporativo del salvataje y el alineamiento explícito entre la administración de Donald Trump y la Casa Rosada de Javier Milei en el año electoral.
El Gobierno de la Provincia del Neuquén oficializó la luz verde a las modificaciones contractuales que autorizan el ingreso de Continental Resources Argentina en las áreas Coirón Amargo Sur Este (CASE), Aguada Cánepa y Bandurria Centro. Las adendas, aprobadas a través del Ministerio de Energía, materializan la cesión de participación de Pan American Energy (PAE) a favor de los norteamericanos.
La calculadora de los contratos
La jugada, que incrementa sustancialmente el peso específico de Estados Unidos en la formación no convencional, se estructuró a partir de la cesión del 18% de participación que ostentaba PAE en los contratos correspondientes a CASE y Aguada Cánepa. De esta manera, la nueva radiografía societaria de esos bloques quedó conformada por un 72% para PAE, un 18% para Continental y el histórico 10% reservado para la estatal provincial GyP. En ambas áreas, la compañía de la familia Bulgheroni mantendrá las riendas como operadora.
El paquete de cesiones se completó con la autorización del ingreso en la concesión de Bandurria Centro, donde PAE cedió otro 20% a favor de Continental. Allí, sin la participación de GyP, la composición quedó integrada en un 80% para PAE y el 20% restante para la firma estadounidense , continuando también Pan American Energy como operadora del área.
Estas resoluciones provinciales, que no encontraron objeciones técnicas ni ambientales , son enmarcadas por la gestión de Rolando Figueroa bajo el paraguas de la búsqueda de “previsibilidad contractual y nuevas inversiones” para el desarrollo de la roca madre.
El broche de un pacto político
La llegada de Continental a Neuquén no es la de un jugador inexperto buscando aventuras. Controlada por su matriz en Oklahoma, la firma estadounidense cuenta con más de 60 años de trayectoria en el sector hidrocarburífero y es pionera en el diseño de técnicas de perforación horizontal y pozos múltiples desde una misma locación.
Pero más allá de su evidente “know-how” en reservorios no convencionales, el desembarco exige una lectura política insoslayable. Tal como anticipamos y analizamos en nuestro artículo Brindis de fin de año: el ingreso de Continental Resources como broche del pacto Milei-Trump, este avance representa la coronación extractiva del eje libertario-republicano.
Estos nuevos porcentajes en áreas de PAE no son un hecho aislado, sino que consolidan una avanzada que comenzó a materializarse el 30 de diciembre de 2025. En esa fecha, el gobierno neuquino aprobó la Adenda II del área Los Toldos II Oeste, donde Continental asumió la totalidad de los derechos cedidos por Pluspetrol. En aquella jugada fundacional, la petrolera estadounidense no solo se quedó con el 90% de participación, sino que fue designada directamente como la empresa operadora del bloque.
En la cuenca neuquina ya nadie disimula que los favores financieros de la Casa Blanca tienen su correlato de repago bajo el suelo patagónico. La agenda de seguridad energética estadounidense ha puesto los dos pies en Vaca Muerta, y el gobierno nacional, agradecido por el rescate político, les ha abierto la tranquera de par en par.