Al Calor del Frío

Por Redacción Denergia 12 de julio de 2026
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La Ilusión del RIGI y el Invierno de la Realidad: Mucha Espuma Financiera para un País Sin Gas

Por la Redacción de dEnergía (www.denergia.com.ar)

Balance Crítico del Primer Semestre 2026

El relato libertario suele sostenerse sobre una arquitectura de números colosales que, al primer embate de la realidad técnica, se revelan como pura puesta en escena. Mientras desde los atriles oficiales se agita la bandera de los US$ 100.000 millones que supuestamente lloverán sobre la Argentina gracias al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), el aparato productivo real del país enfrentó un invierno de parálisis estructural. El contraste es total y descarnado: Vaca Muerta produce más que nunca, pero el gas no llega, las industrias se apagan y los sectores más vulnerables quedan desamparados en el frío.

¿Cómo se explica que con récords históricos de producción en la cuenca neuquina se haya tenido que cortar el suministro a más de 500 industrias? La respuesta no está en el subsuelo, sino en la flagrante falta de gestión, el abandono de las obras públicas de compresión y la total impericia de planificación en los despachos oficiales.

Desarmando la espuma del RIGI: La letra chica de Carbajales

En el último análisis sectorial que sacudió la modorra del mundillo energético, Juan José Carbajales —titular de la consultora Paspartú y analista de referencia ineludible— desnudó los números que el Palacio de Hacienda intenta vender como un éxito rutilante. Al revisar los expedientes reales de los primeros 17 proyectos aprobados, la fantasía de los miles de millones sufre una severa evaporación:

 Inversión firme y real: Apenas US$ 7.000 millones representan capitales concretos y desembolsos asegurados para el corto plazo. Lo demás es una expresión de deseos en borrador.

 El piso legal obligatorio: Los US$ 16.000 millones anunciados corresponden estrictamente al mínimo legal exigido por el marco normativo para que las empresas no pierdan los escandalosos beneficios fiscales que otorga el régimen. No es “confianza”, es el peaje reglamentario.

 El 30% fantasma: Los anuncios del oficialismo suelen inflar las cifras agregando un 30% adicional de supuestas inversiones “estimadas”. En la práctica, este porcentaje carece de penalidades legales o regulatorias en caso de que las empresas decidan no cumplirlo. Pura espuma corporativa.

El “Decreto de Carnaval” y el sálvese quien pueda petrolero

La urgencia oficial por maquillar la falta de dólares genuinos y acelerar la liquidación de recursos llevó a piruetas regulatorias de dudosa consistencia técnica. El ya bautizado en el sector como el “decreto de carnaval” fue la herramienta discrecional elegida por el gobierno de Milei para meter a martillazos al petróleo convencional y de exportación directa dentro de los beneficios del RIGI.

De esta forma, desvirtuaron por completo el espíritu original del régimen —que supuestamente buscaba incentivar proyectos de infraestructura masiva, estratégica y de largo plazo (como las plantas de GNL)— para transformarlo en un traje a medida de las operadoras que buscan una liquidación rápida de saldos exportables, sin dejar un solo gramo de valor agregado local ni garantizar el autoabastecimiento interno.

Gestión en crisis: Parches de GNL y el fracaso social de las garrafas

La miopía de la política energética del “no hay plata” muestra su faceta más dramática en el día a día. La necesidad de salir a licitar a contrarreloj y de urgencia la importación de Gas Natural Licuado (GNL) expuso la parálisis total de las plantas compresoras pendientes del Gasoducto Néstor Kirchner. Al final, el supuesto “ahorro” del freno a la obra pública se termina pagando el doble en penalidades de barcos gasificadores y precios de emergencia, licuando cualquier superávit comercial ficticio que se festeje en las redes sociales.

Pero donde el abandono del Estado muestra su cara más cruel es en el mercado de las garrafas. Bajo la bandera de una supuesta “simplificación digital” y el desmantelamiento de los subsidios universales, el nuevo sistema de inscripción operó como una barrera de exclusión implícita: de un universo potencial de 7.000.000 de hogares vulnerables que dependen del gas envasado para subsistir al invierno, apenas 200.000 lograron sortear las trabas burocráticas del registro. El resto fue condenado al frío por una planilla de Excel.

Conclusión

El balance de este primer semestre deja una certeza incómoda para el gobierno de Milei: el sector energético no se gestiona con dogmas de desregulación absoluta ni con especulación financiera. Mientras la infraestructura real cruje y el entramado industrial padece la falta de gas, la “lluvia de inversiones” del RIGI sigue siendo, por ahora, una densa capa de humo mediático diseñada para tapar la parálisis de la economía real.

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